
El secado por aspersión a presión se define principalmente por el principio de funcionamiento del atomizador a presión, que confiere al sistema sus características distintivas.
Dado que el producto obtenido mediante secado por aspersión a presión consta de partículas finas, y tanto las gotitas iniciales como las partículas del producto final son más grandes que las producidas por los otros dos métodos, el tiempo de secado de las gotitas es relativamente largo. Además, el ángulo de pulverización es estrecho-normalmente entre 20 grados y 70 grados -lo que requiere una configuración de secador alta, similar a una torre-para garantizar que las gotas tengan suficiente tiempo de residencia. El proceso implica presurizar el líquido de alimentación y atomizarlo a través de la boquilla, lo que requiere el uso de una bomba de alta-presión dentro del sistema. Además, debido a que el orificio del atomizador es muy pequeño, el líquido de alimentación debe filtrarse antes de ingresar a la bomba de alta-presión para evitar que los desechos obstruyan los conductos de la boquilla. El secado por aspersión a presión se emplea con mayor frecuencia para producir productos granulares.

